The Domination Tour (Madrid)
Me presenté en la puerta de la sala Heineken puntual y tuve que esperar cerca de media hora para entrar en la sala a causa de un retraso en el horario. Pero llevaba unos días pensando en el cartel y esos minutos de espera no hicieron más que avivar mis ansias de entrar a la sala y ser partícipe de esa noche de metal extremo.
Abrió la banda americana Hurtlocker. Con ganas de verles tras escuchar su disco "Fear In A Handfull Of Dust", un buen concierto era lo que me separaba de engancharme a su música. Empezaron a las 19:00 poco después de la apertura de puertas. Escuchando el primer tema recordé esta frase de su vocales Grant Belcher: "Para nosotros lo que importa es la vibración y la energía, no que cada nota suene precisamente en su lugar". Pues resultó que ni vibración, ni energía, ni notas en su sitio. Tocaron media docena de temas con una actitud fría y pasiva, cuajando a duras penas las canciones con un sonido desacompasado y un tanto vulgar. La actitud de los pocos allí presentes (unos 20), manteniéndonos distantes del escenario, no les ayudó, pero eso no debe servir de excusa a un grupo que cruza el Atlántico para demostrar lo que es capaz. Una decepción en definitiva.
Pero la noche no había hecho más que empezar y a las 19:40 teníamos delante a los polacos Vesania. Con demonios entre sus filas como el bajista de Behemoth, Orion, o el actual batería de Vader, Daray. Lo único que se interpuso entre ellos y un concierto completo fue la calidad de sonido, las guitarras se perdían bajo una sólida base rítmica, y el teclado era casi imperceptible. A pesar de ello clavaron sus 30 minutos, entregados ante un público que respondió acercándose y del que surgieron los primeros head-bangers. "Posthuman Kind", "Rest In Pain" o "Legions Are Me" fueron algunos cortes de su corto setlist. "Synchroscheme" fue el cierre de un show que me ha dejado con ganas de verles con unas condiciones técnicas mejores, acordes a su buen hacer.
La expectación era creciente ante la inminente aparición de unos renovados Aborted. El polivalente Sven, batería en Leng Tche, comanda esta banda de death metal molón made in bélgica, con cierto regustillo a la escuela americana. A las 20:20 abrieron con "Dead Wreckoning" seguida de "Meticulous Invagination", ésto animó a una sala con poca gente aún que solto sus melenas y se dejo llevar por la energía del grupo. Destriparon sus 2 últimos trabajos con trayazos como "The Saw and the Carnage Done", "Gestated Rabidity", "Holocaust Incarnate" o "Charted Carnal Effigy", cerrando con la esperada "Sanctification of Refornication". El grupo suena mejor que años atrás pero siguen sin conseguir esa sensación compacta que diferencia a los buenos de los mejores. También es verdad que los recientes cambios en su formación no han ayudado a mejorar esto. Pero globalmente fue un buen concierto que hizo disfrutar mucho a los alli presentes. Mención especial para la morbosa y virtuosa bajista Olivia, que acaparó gran parte de las miradas y los flashes.
Sigo a Dew-scented con admiración desde hace años y estaba espectante para ver de lo que eran capaces en directo. Mientras se preparaban, yo reponía fuerzas en la barra del bar y la gente charlaba con un fondo musical poco acertado para la ocasión. Su batería Uwe Werning tuvo problemas persistentes para conseguir el sonido que quería en sus bombos, lo que retraso el tiempo de espera, pero tras recibir ayuda quedó conforme con el resultado y la banda se dispuso a comenzar. Repasaron sus 3 últimos trabajos en 8 temas: "New Found Pain", "Bitter Conflict", "Turn To Ash", "Cities of The Dead", "Never To Return", "One By One", "Soul Poison" y "Acts of Rage". 40 minutos de afilados riffs y elaborados arreglos. Entre corte y corte Leif Jensen comentaba y bromeaba en un perfecto español con acento sudamericano, cosa que sorprendió a un público receptivo. La verdad es que no puedo poner ninguna pega a la demostración de maestría que dieron esa noche, consiguieron que los que estábamos allí nos lo pasásemos muy bien y supieron exprimir al máximo las posibilidades de la sala Heineken. Al término de su concierto apunté en mi bloc: "sonidazo de los alemanes!!", más claro agua.
Ahora les tocaba a uno de los teóricos platos fuerte de la noche, los suecos Grave. A las 22:20 empezaron y se extendieron 35 minutos que supieron a poco. Su repertorio incluyó las esperadas: "You´ll Never See", "Into The Grave" (con pit incluido) y la coreada "Soulless"; y otros 4 cortes. Fueron junto con Vesania los menos favorecidos por la calidad de sonido. La ecualización de sus guitarras dejo mucho que desear, esto provocaba que costase identificar algunos temas en sus primeros segundos. Sin tener en cuenta estos contratiempos fue un buen concierto a pesar de la ausencia de su guitarra Jonas Torndal, con el que el engranaje sueco hubiese funcionado mejor.
20 minutos de espera frente al escenario para disfrutar de un grupo canadiense muy técnico y personal, con uno de los baterías más grandes de la escena extrema metálica, Flo Mounier.
Cuando Cryptopsy saltaron a las tablas y apareció Lord Worm, ataviado de una larga cazadora de cuero negro la gente respondió con una ovación. A continuación una intro extraída de El Señor de los Anillos y a darlo todo. “Carrionshine”, “Angelskingarden”, “Adeste Infidelis”, “The Frantic Pace Of Dying” y “The Pestilente That Walketh In Darkness” sirvieron como amplia presentación de su último y reverenciado disco “Once Was Not”. Pero los 70 minutos de concierto dieron para más, y clasicazos como "We Bleed", "Abigor", "White Worms", "Graves Of The Fathers" fueron cayendo poco a poco. Una pena que la mítica “Cold Hate, Warm Blood” no entrase en su setlist, uno de los temas que más esperaba. El sonido del grupo en directo esta fuera de lo normal, esa densidad de arreglos ejecutados por un único y preciso instrumento de demolición llamado Cryptospy no es descriptible con palabras. Flo machacó su gran batería con la maestría a la que nos tiene acostumbrado, aunque para mí tiene demasiada presencia en comparación al resto de la banda. Por otra parte las guitarras cumplieron luciéndose en los punteos y complejos riffs tan característicos de la banda. Eric Langlois tubo importantes problemas con su bajo que tubo que cambiar varias veces a mitad del show hasta estar satisfecho. Por otro lado Lord Worm cumplió bien con su papel de frontman lunático y teatral, aunque su voz no está (ni estuvo nunca) para estos extremos musicales. Tras un breve descanso de 5 minutos la banda reapareció para rematarnos con “Endless Cemetery” y "Phobophile" que pusieron punto y final a la noche.
Los problemas técnicos, pequeños pero constantes, fueron la tónica. Cosa que no enturbió el espectáculo de los grupos gracias a su profesionalidad y su entrega (salvo excepciones). Chapó para Xtreem Music que nos brindó la oportunidad de presenciar este mini festival y llenó la mitad de la Sala Heineken con un público entregado y bastante receptivo en general.
La calificación final de una cita de este tipo es directamente proporcional a la intensidad de dolor de tu cuello al día siguiente a causa del headbanging, pues bien, mi cuello aún se resiente de esas 5 horas y media, así que la ecuación es facilota...un éxito!
14 - febrero - 2006
Sala Heineken (Madrid)
Texto: Albano F. M. (nECROPHAGISt)
Fotos: Albano F. M. (nECROPHAGISt)
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