Tool - 10000 Days (1/3)
Amados y odiados a partes iguales, TooL se han ganado por méritos
propios un puesto en el olimpo de las grandes bandas de rock de la historia. Su
particular forma de enfocar la música ha despertado a lo largo de todos estos
años tanto un culto y una legión de seguidores fieles como pocos, como un
sentimiento opuesto que no termina de verles las grandezas que muchos les
atesoran. Y es que generar indiferencia nunca ha sido lo suyo.
Es por ello que desde Rockcore, hemos
pensado, que uno de los lanzamientos que más atención ha acaparado en los
últimos años, bien merecía una cobertura más amplia a la que estamos
acostumbrados. De ahí que hayamos decidido que todos los colaboradores dejen sus
impresiones sobre el nuevo álbum de los californianos. Por supuesto, ninguna
crítica pretende sentar cátedra. Pero creíamos que un grupo tan abstracto y
complejo como TooL, bien merecía
diferentes puntos de vista.
Tool – 10000 Days
01. Vicarious
02. Jambi
03. Wings For Marie (Pt 1)
04. 10,000 Days (Wings Pt 2)
05. The Pot
06. Lipan Conjuring
07. Lost Keys (Blame Hofmann)
08. Rosetta Stoned
09. Intension
10. Right In Two
11. Viginiti Tres |
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La espera ha terminado. Cinco largos años, como ya viene siendo costumbre, han
tenido que pasar para que podamos volver a empaparnos del universo
TooL. Tiempo en el que ha habido espacio
para todo tipo de especulaciones, suposiciones y demás discusiones, que han
conseguido, no solo que no se apagase la llama, si no que la expectación de cara
a este nuevo disco aumentase a pasos agigantados. Un rara avis en estos tiempos
en los que todo es efímero, en los que las modas del ayer quedan obsoletas
mañana.
A medida que el día se iba acercando, todo eran confrontaciones de opiniones.
Que si los títulos no eran propios de TooL,
que si puede que sea doble disco, que si influencias de
Meshuggah, que si filtraciones falsas...
Pero una vez con el disco en la mano, todo queda en conjeturas que se lleva el
viento, y la conclusión más rápida que se me ocurre es que “10,000
Days” es el disco más accesible de Tool
hasta la fecha. Que no se me malinterprete. Para aquellos que se les indigestaba
cualquier compás relacionado con Maynard
y compañía, este disco les va a parecer un camino rocoso y agotador. Desarrollos
eternos que van avanzando lentamente, interludios marca de la casa que hasta se
solapan entre sí…en definitiva, todo lo que ha formado parte del aureola de
Tool todos estos años y ha cimentado la
mayor parte de las críticas (y alabanzas), sigue estando más que presente.
Y es ahí a donde quiero llegar, ya que para los que hemos deshilachado por
completo a base de escuchas y escuchas toda su obra, esto es casi pan comido.
Principalmente, porque, a pesar de haber vuelto a desmarcarse con unas cuantas
piezas impecables (“Right In Two” o “10,000
Days” son de lo mejor de su carrera), han perdido el factor sorpresa. Los
que esperábamos un gran salto evolutivo similar al que hubo de “Ænima”
a “Lateralus”, nos hemos tenido que
conformar con un pequeño paso adelante que quizá nos deja un poco a medias. Los
primeros minutos de “Rosetta Stoned",
las tormentas ambientales del tema que da nombre al disco, y algunos detalles
como el inicio de “The Pot” (con un
Maynard irreconocible), o el solo
central de “Jambi”, nos muestran a unos
Tool algo más variados. Pero el resto
del minutaje, esta rodeado de detalles que ya nos son muy familiares. Incluso la
agresividad y el desgarro vocal característicos han quedado algo eclipsados por
un Maynard más proclive hacia su pasado
en el círculo perfecto. Pero tampoco podemos culparles de no tener la misma
pegada que años atrás, y menos con un disco de esta magnitud. Disco en el que
sobresalen un inspiradísimo y sorprendente
Justin Chancelor(por encima de los ya habituales méritos de sus
parteneurs) y un artwork verdaderamente original y espectacular.
La vuelta de Tool no ha supuesto el
batacazo compositivo que muchos estaban esperando. Ni tan siquiera se le acerca.
Es más, probablemente, estemos hablando del mejor disco de lo que va de año con
unos cuantos cuerpos de ventaja respecto al segundo. El problema es que tampoco
es tan revolucionario e impactante como ansiábamos, y lo más importante… ¿será
este “10,000 Days” lo suficientemente
completo y apasionante como para poder sumergirnos en él y aguantar la espera
hasta la siguiente entrega como hicieron sus predecesores? El tiempo nos lo
dirá. Hasta entonces disfrutaremos del último capítulo que redondea una de las
mejores trilogías del rock contemporáneo.

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