
01. For A Pessimist, I’m Pretty Optimistic
02. That’s What You Get
03. Hallelujah
04. Misery Business
05. When It Rains
06. Let The Flames Begin
07. Miracle
08. CrushCrushCrush
09. We Are Broken
10. Fences
11. Born For This
Desde luego no ha tardado mucho en ocurrir. No es, ni seguramente será, la única vez que, partiendo de la base del, digamos, ‘estilo de moda’, surge una nueva banda de éxito cuya única distinción es la de estar liderada por una dulce joven en lugar de un vigoroso gritón. A la mente se me vienen rápidamente los americanos Flyleaf, o echando la vista un poco más atrás, Guano Apes. Todos con un denominador común: una banda de acompañamiento rozando el mediocre, para sacar la cabeza gracias al carisma e inspiración de su líder.
El turno, en representación de la generación emo-pop, ha recaído en Paramore. Un cuarteto, que sin la aportación de la joven Hayley Williams estaría condenado al ostracismo, pero que gracias a unas cuerdas vocales privilegiadas está ahora mismo en la cresta de la ola. Como casi siempre que pasa esto, ni todo es tan reluciente como se pinta en revistas o medios pseudo-adolescentes, ni es tan vergonzoso como se quiere hacer ver desde el núcleo más duro e intransigente del rock. Porque aquí hay para contentar a ambos. Es innegable que a lo largo del disco hay momentos ciertamente prescindibles. Valgan como ejemplos ‘quieroynopuedos’ a lo Fall Out Boy (‘Fences’) o acercamientos a una insulsez más propia de Avril Lavigne o alguna de sus clones (‘When It Rains’ o ‘We Are Broken’).
Pero me parece de justicia reconocerles que, contra todo pronóstico, también han dado en el clavo con unos cuantos temas muy por encima de la media del género, como la inicial ‘For A Pessimst, I’m Pretty Optimist’, el pelotazo ‘Misery Business’ o el cierre, con guiño a Refused incluido, ‘Born For This’. En definitiva, un perfecto resumen de lo que está significando toda esta hornada para la música: enormes altibajos que, dependiendo del prisma, podrían interpretarse como oasis de calidad dentro de una generación llena de morralla, o viceversa. Yo, por supuesto, prefiero quedarme con el trabajo bien hecho, sin mirar alrededor.