
01. Revelations (Intro)
02. Unanswered
03. Hands of A Killer
04. The Price of Beauty
05. The Fallen
06. No Pity For A Coward
07. The Disease
08. Bludgeoned To Death
09. Girl of Glass
10. In A Photograph
11. Eyes Sewn Shut
12. Green Monster
13. Destruction Of A Statue (bonus)
En un lugar donde el hardcore no es ni más ni menos que una clara influencia, y el death (sin apellidos) se postula como objeto de culto, es donde transcurren los actos que nos narran los californianos Suicide Silence, en su primer largo. Ambientes llenos de terror, hipocresía, crueldad, crimen, y muchos litros de sangre.
No son las referencias lo más fácil de lo que echar mano al escucharlos, siendo éstas muy dispersas, lo que me parece buena señal. La estela que iniciaron The Black Dahlia Murder hace tiempo es muy clara en cuanto a la estética y las formas más que por lo estrictamente musical, ya que salvando las distancias, van más en la línea de Job For a Cowboy o Despised Icon.
Entrados ya en materia, “The Cleansing” está compuesto de canciones que se arrugan una y otra vez entre los tímpanos, dejando la sensación de arrastrarlo todo hasta, más tarde, ya cuando el final se avecina, hacer más larga e intensa la agonía, como ahogarse una y otra vez entre acordes que se retuercen. Precisamente ese halo de agonía y desaprensión es sobre el cual gira la totalidad del disco.
Cada uno de los cortes del disco nos sitúa en lugares, a veces físicos, otras más psíquicos y espirituales, como en “Hands Of A Killer”, furia descontrolada de un asesino y su propio psicoanálisis. Centrándonos en uno de los cortes más destacados, “No Pity For A Coward” contiene todo el odio inimaginable a ese suicidio silencioso que denomina a la banda: “Put That Gun In Your Head / You’re A Fucking Disgrace”.
Sorprende también cómo en canciones tan cortas, tan al grano, pueda haber tal cantidad de matices. Es el caso de “Bludgeoned To Death”, donde 2 minutos y medio parecen estirarse de tal manera que parezcan horas. Como sufrir desde dentro e identificarse con la desgracia en primera persona. Vivir el drama.
También hay espacio entre toda la violencia explícita para un sentimiento más introspectivo, donde el miedo a la soledad y al abandono se convierte en la mayor fobia posible. Algo muy bien expuesto, tanto lírica como musicalmente (con un final agotador y moribundo) en “In A Photograph”: “I remember the day / Just like it was in a photograph / Where nothing ever changes and always stays the same”.
Asfixia incontrolable la que no deja de transmitir “The Cleansing” en ningún momento, sin concesión a un solo respiro, sin dejar abierta esperanza alguna a nada que no sea brutalidad y horror. Sin pasividad, sin descanso.
Una obra que, aun sin ser perfecta, marca un más que interesante punto de partida para Suicide Silence, demostrando las intenciones y la capacidad del grupo para encaminarse hacia un destino claro, que no es otro que crear y tocar death. La muerte. Sin apellidos.