
01. Drescher Clock
02. Mannequin
03. St. Feliu
04. Fever Sleep
05. M Greene
06. Centrum
07. Death Blues
08. Head Over Heart
09. Marbo Court
El devenir del rumbo, o mejor dicho del gusto de los componentes de varios grupos de screamo, tras dejar sus bandas por las que serán o debieran ser recordados décadas (quien sabe), a menudo se ha visto envuelto en polémicas por demostrar su madurez. Su madurez hacia el cambio.
No deja de ser curioso que ex-miembros de bandas como, pg. 99, Majority Rule, City of Caterpillar usen la palabra Haram (sagrado, prohibido) para nombrar a su banda. Quizá se refieran a, según lo antes comentado, un aviso para quienes lanzan precoces comentarios tras unas ligeras escuchas, o bien para aquellos que no asimilan que una etapa pasó, y que las comparaciones entre géneros distintos no son más que pérdidas de tiempo.
En cualquier caso, las dudas de si su existencia, compromiso y continuidad iban a ser tan fugaces como pasase, en circunstancias similares, con bandas como Malady o Mannequin se han visto disipadas tras encontrarnos con su segundo largo y con la gira que este verano les ha llevado por el viejo continente arropados por buena parte de la escena screamo europea, y que afortunadamente tuvo parada por nuestro Estado.
El disco se va desgranando tras uno de los temas más ruidosos que podremos encontrar en el disco. Dando paso a un viaje de guitarras bien rasgadas pero no machacadas, melodías, estribillos pegadizos y ritmos que en muchos de los casos nos resultarán incluso bailables. Sin obviar uno de los temas centrales del disco “Fever Sleep” que nos dará una tregua, con esa voz y ritmo etéreos, hasta dejarnos completamente ensimismados. Contrastando con fuerza con la continuación del disco, y tras dos pasos encontrarnos con la rabia de “Centrum” y aún sin reponernos llegar hasta el gran final que nos deparan los dos últimos temas, entonando una vez más sus estribillos. Porque si de una cosa te deja ganas el disco tras la primera escucha es de una segunda y quizá sea eso, esa frescura, lo que más destaque de este, su segundo disco en dos años. Aquello que quizá atropellaron un poco con su primer largo y que ahora han sabido amoldar en la justa medida.
No cabe duda de que el pedigrí en un grupo es importante. Pero en muchos de los casos se convierte en un doble rasero, simple y simplista para la crítica insustancial. Por fortuna con discos como este todo ello resulta poco menos que gracioso.