01. Board Up The House
02. Endless Teeth
03. Things Don't Look Good
04. Recursion
05. I Won't Come Back Alive
06. City On A Hill
07. The Whips Blow Back
08. Colony Collapse
09. The Feast
10. Ergot
11. Relief
Hoy en día, las personas tienen difícil paliar esa necesidad de encontrar un camino propio, en el que se reconozcan a ellas mismas, y donde puedan expresar sus ideas, sus conocimientos, o simplemente expresarse con libertad. Más difícil todavía es cuando un grupo une todas esas ideas en pro de una expresión musical, de un sonido, que represente a todos y cada uno de sus caminos musicales. Eso es lo que Genghis Tron consiguen en “Board Up The House”. Una idea, un concepto, donde lo espiritual une todos esos caminos en uno.
¿Cómo expresar eso en términos musicales? Las referencias nos recuerdan y nos llevan a lugares más o menos concretos: el mathcore de Converge o The Dillinger Escape Plan, las bases electrónicas, los teclados experimentales y ambientales… incluso también el nuevo grindcore de los últimos tiempos (An Albatross, Daughters, The Locust, etc.) lo cual me parece para este trabajo algo alejado, pues estos tres chicos de Philadelphia se elevan sin duda a un nuevo nivel.
Si en su primer disco, “Dead Mountain Mouth”, el sonido era más crudo, en éste último nos encontramos con un trabajo mucho más serio y cuidado, donde el detalle y la experimentación juegan a favor del grupo, declarándose musicalmente en cada uno de los temas.
Empieza “Board Up The House” con una canción homónima, idónea como carta de presentación, que nos sume en unos teclados oníricos marca de la casa, para más tarde dar paso a una revolución épica de guitarras y gritos, salteados con coros, con subidas y bajadas; un tema lleno de grandiosidad en toda su duración. Un más que perfecto comienzo.
Después de que “Endless Teeth” enloquezca y despiste, nos encontramos con “Things Don’t Look Good”, otro tema destacado y donde las idas y venidas se alían con, de nuevo, sonidos experimentales, haciendo gala de una locura que parece intentarnos convencer de que sus intenciones son más cuerdas de lo que parecen.
Geniales “Recursion” y “I Won’t Come Back Alive”, unidos como una única canción, sirviendo el primero como pasaje a lugares aislados, insólitos, y dando paso al segundo, donde ritmos pausados y fieros alternan contrastes continuamente, con un fondo electrónico como base, desembocando en un final intenso e hipnótico.
“City On A Hill” lleva al extremo el concepto del grupo: locura de guitarras, frenadas por sonidos experimentales, desembocando en un riff propio de unos Metallica en sus buenos tiempos. Final agónico y lleno de teclados, unido y sumado a “The Whips Blow Back”, momento más sintético de todo el disco, y por qué no decirlo, también de los más notables.
“Colony Collapse” resulta frenética en toda su duración, con cambios y cambios de ritmo, sin respiro. ” The Feast” y “Ergot” (con colaboración incluida de Greg Puciato, de The Dillinger Escape Plan) mantienen en vilo con más tensión que nunca, con brutalidad y rapidez, y con más sonidos oníricos, hasta el final, nunca mejor dicho, que supone “Relief”: diez minutos donde todo deja de apresurarse y toma una tranquilidad a conciencia, donde los gritos sólo son voces audibles aunque cansadas, y las guitarras repiten una y otra vez un riff que parece desgastado por momentos, aunque nunca acaba por desfallecer. Una canción casi independiente del resto, donde Neurosis podrían citarse como modelo.
Como apunte curioso, Genghis Tron actúan en directo con baterías programadas, pero el disco mantiene en casi toda su duración la batería analógica, y da la sensación de que su ausencia no sería un factor que determinara al sonido, ya que mantendría por completo su intensidad, aunque es algo que habrá que averiguar en sus directos.
Fantástico álbum, un paso adelante de muchos kilómetros, y ya son muchos los caminados, pese a tan poco bagaje. Imprescindible.